sonriendo cagar

Y así de allí en adelante, a donde yo iba tú venías conmigo sonriendo cagar. Tío Anselmo, como si hubiera oído un pistoletazo de salida, se abalanzó como u...
Transcurrieron algunos días sin acontecimientos destacables a las ya consabidas cachetadas, por lo que decidió probar nuevas locuras desplazándose hasta su casa a sabiendas que ella no estaría